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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Manteniendo la esperanza

Siento una tristeza profunda por las condiciones vitales de miles de nosotros, de nuestros hermanos. Es un dolor viejo y ya lo he llorado bastante. La injusticia es antinatural. Pero sé que no cambiaré el mundo, que lo que debo hacer es vincularme a la gente que quiere trabajar por su entorno y seguir creyendo en el poder colectivo. No estoy así solo por ver niños con paludismo en los videos de las visitas oficiales del secretario de educación, con saludos directos del señor alcalde, a una comunidad indígena que, en el intento de ser occidentalizada, ha quedado con escuelas improvisadas en kioskos de madera en condiciones miserables. Con el Nacho Lee apilado en un costal junto con los libros de Matemáticas y Español, que comparten un espacio, denominado por el señor secretario como “la biblioteca”, con los alimentos y las ollas del “restaurante escolar”. En los pocos días que llevo acá he visto una relación complicada entre la administración municipal y los pueblos indígenas. El

Una mágica visita

Frente a mí un túnel de luz donde él se transportaba. Podía escucharlo, decía unas bonitas palabras en mis oídos, mientras yo expectante veía caer la línea que lo dejaría llegar a la pradera. No pude entender cómo lo escuchaba, porque la fila de colores en diagonal, donde supe que venía su carga y energía, estaba a más de diez metros del balcón desde donde lo observaba. Sin embargo, su voz latía en mi corazón encantando el lugar, habitándolo. Yo acababa de llegar y sentí las sonrisas, las caricias de la lluvia entre el airecito atravesado por el sol. Lo vertical y lo horizontal se diluían en una función imposible, no solo infinita, sino multidimensional hasta el infinito también. Los colores en el espectro visible eran la voz, y los otros, que podía ver sin ser para esto, eran todo su cuerpecito verde que me tocaba en la vibración. Cuando no habló más seguí viendo el verde iluminado y el túnel desapareciendo en la bruma. La despedida reactivaba el ciclo y me daba la bienvenida al

Frontilíneas

La luna ha llegado tranquila Es el ciclo perfecto. Corredores mágicos: Uno blanco en fondo verde, las nubes palpables ocultaban la línea de madres cubriendo el suelo, mientras las cimas asomaban en solemne duelo. El del duende inerme, pasillo colorido y brillante, que para verme ha llegado a la pradera. Luego otro sobre un cable de cantores con pecho grande y trino andante. Un canto rito envidiable El escenario: un balcón en las montañas de la tierra, con frías mañanas. El horizonte es girola de luz. Todos los pasillos me muestran formas del Ser. Siento el día bailando azul formando anillos, cada fragmento en su hacer. La escenografía es cambiante, no son  las mismas montañas. ¡Lo veo! Soy todas aquellas marañas que en destello fascinante siento vivir en mí. Montañas con nubes naciendo Arcoiris de jabón en lluvia cariñosa Pechiamarillos en reunión de juglares. Y ahora mismo la noche que suena en un grillo perseverante.

Farológico

Apago la luz. Con unas tenazas agarro el bombillo aún caliente y lo exploto en la tensión de sus cristales. Los vidrios me hieren en esa habitación. Pero el silencio oscuro, sin los afanes lúcidos, ronca las ideas para llenarme de precisión. Me detengo, levanto la cabeza e invoco al alma.

Una princesa importante

Pelear desde el ego es la cuestión más extraña que se ha pensado en esta pequeña habitación. La rareza discute en la naturaleza conservada de sentirse importante. Una pequeña chica ha estado esperando a pesar de sus acuses mentales de fluir, se da cuenta de su falta de fuerza y recuerda nuevamente la situación que le avergüenza. En una noche de estómago revuelto apareció una estrellita brillante, un muchacho con ojos de fuego, un volcán. Princesa de brazos abiertos sonríe y conversa, es una linda compañera y se divierte olvidando su estómago entre el hedor de la nueva ebriedad. Es alagada, calificada y clasificada, esa noche ha sido toda ella princesa y se ha llevado el título inscrito como las verdades que hay entre las palabras. Había pensado ya en abrazar la noche con esos ojos, en derramarse transparente mientras aspira ese cuello. Sus planes incluían un pequeño detalle, ahora sabe que podría calificarse como un capricho, es más, lo acepta como tal y se arriesga a sentirse imp