martes 17 de agosto de 2010

Es difícil explicar la sensación que tengo en el estómago. He tratado de encontrarle explicación y pues aunque no sé a ciencia cierta a qué se debe, creo que tengo claros algunos factores que la disparan. Hay días, como hoy, en los que tengo todo el día lleno de cosas por hacer, entre las clases, el trabajo y los ensayos, se me pasan las horas. En esos días en los que no tengo una clase lo suficientemente interesante, en los que no puedo leer, ni conversar. Días que parecen vacíos, porque cumples con tus deberes sin interevenir mucho en ellos, tal vez porque se me tuesta la cabeza de pensar en el tiempo, porque vengo de días cálidos y tranquilos. No se por qué, pero ando disfrutando menos las cosas.

Me estoy cansando de estar cansada, de no tener espacio para nada, de caminar en círculos, de mi rígida autocrítica que siempre se queja del sueño que le da a mi cuerpo. A este cuerpecito hedonista y soñador, a este puto cuerpo que no encuentra sosiego.

Maldita cárcel.

3 comentarios:

Lucas Vargas y Sierra dijo...

Y así y todo me gusta tu cuerpo. Y me gustan tus palabras. Y el hombre no es más que eso, cuerpo y palabras, dos grandes mentiras.

¡Un abrazo Lauristrú!

Juan Vásquez dijo...

¿hedonista?... tengo mis dudas. Ojalá descanses este finde

Laura María dijo...

"Nunca creo en lo que nombran las palabras"... Siempre se las lleva el viento y se adueña de ellas.

Creo que si no es hedonista, sueña con serlo...

Un abrazo !