Ir al contenido principal

Mermelada de mora

Si está loca esta vida, tiene ganas de revolverme más la cabeza. Me pone la felicidad en cada cosa que hago, pero me hace tomar decisiones que no tienen razón. Claro que no creo en las razones, ¿qué puede ser suficiente para ser racionalmente posible? Ahora estoy caminando sobre el pasto y sintiendo el aire caliente pasarme por las orejas, y eso si que me hace feliz. Es ahora cuando pienso que es inútil empezar a pensar en las cosas que siempre pienso, ¡no quiero! Debería seguir disfrutando sin tener que pensar en el futuro, yo quiero experiencias, miles de ellas, eperiencias de colores y sabores, de miedos, angustias, dolores y grandes satisfacciones. Pero no quiero detenerme a pensar en lo que será mejor, en lo que me hará feliz, en no hacerle daño a los demás.

Ahhhh el aire moviendo las hojas de los árboles, me encanta ese sonido, me gustaría tanto escucharlo sin seguir pensando. Pero ahora mismo no resuelvo la cuestión, ni creo que lo haga nunca. Yo no tengo un espíritu acorde a las normas sociales, yo no tengo ganas de cumplir horarios, órdenes y compromisos. Lastimosamente así es la vida y trato de entenderlo, trato de adaptarme, aunque a veces se me salga el maldito animal que hay en mi.

Si todo fuera como esa nube blanca y flotante, tan esponjocita, tan paciente... Yo caminaría entre nubes blancas y nadaría en ríos de viento.

Ahora mismo le pondré mermelada a este pan, me encanta la mermelada de mora. Ya no me importa haberme perdido, todavía tengo algo de comida y el día es más hermoso si no tengo rumbo, además todavía sigo algo ida y podría mirar el cielo por dos horas más o un poco menos, después caminaré esperando no encontrarme nunca con la realidad.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Hay fiesta de madrugada dentro de un hormiguero, el sonido y las gotas de agua se filtraran, todos pasaran por ahi ignorandolo.
Alicia Reyes ha dicho que…
"Yo no tengo un espíritu acorde a las normas sociales, yo no tengo ganas de cumplir horarios, órdenes y compromisos. Lastimosamente así es la vida y trato de entenderlo, trato de adaptarme, aunque a veces se me salga el maldito animal que hay en mi"...
Ese animalito es tan jodido, tan caprichoso y se ensaña siempre en esa gente que amas, que de verdad amas. Lo peor es que el animalito tiene mil formas, mil especies es a la vez. Un día es un perro que quiere estar en casa al otro un gato que busca cosas en la noche y hasta pajarraco es a veces. ayy jodido animal!.
Me gusta mucho este escrito :)..
Chao Niña Sol..


Caro
Laura María ha dicho que…
Gracias Caro linda por leerme...!
Yo ya estoy cansada de mi parte animal, cada día hace que sea menos yo (o más?), a mi me gusta el mundo y sus riesgos, pero no me gusta perder lo que amo...
Un abrazo gigante !!
Alicia Reyes ha dicho que…
yo prefiero la mermelada de mora, y arrastrarme por la tierra, oliéndola y embarrándome. Esa señora realidad es fea, la cobardía no nos deja verla de otra manera.

Alicia

Entradas populares de este blog

No seré miel, pero tengo algo de dulce y pegajoso. No seré agua, pues no he sido transparente. No soy del todo negra y por eso tampoco seré carbón. No vengo a salvarme, pues entiendo que no tengo salvación. Voy a caminar hasta que me canse, después dormiré sobre la pradera del placer.  Verdosa, amarillenta y silenciosa, porque he manchado mi alma. Ya no seré alma, porque de la tierra soy. Y no seré tierra tampoco, pues aquí me tienes civilización. Y cuando despierte y deje de escuchar esa canción, allí estarás con esa sonrisa que me llena de aliento y me recuerda que viento y ceniza soy.

El tiempo se ha quedado dormido

El tiempo se ha quedado dormido, insolentemente. El tiempo se ha ido despacio, sin alarmas, sin necesades. Horas, años, días, meses, siglos, inventos humanos que soportan en sí la existencia de aquella dimensión. Tiempo falso, tiempo libre, tiempo muerto... ¿Exactitud? Solo los compromisos saben recordar aquella palabra. Un día más, un día menos, en el mismo lugar, con la misma sensación. El tiempo se ha quedado dormido, Insensiblemente. Tras mi ahogo entre las horas, tras la espera de que pase la vanidad de un lunes o un jueves quizá. Y vienen "fechas" que me recuerdan que el tiempo ha pasado. Pero no delante de mí, no ha ido caminando en el roce de mi piel, pues yo sigo acá y para mí, el tiempo se ha quedado atrás. Y hay días que dicen que estás creciendo, hay años que dicen que ya has acabado con una etapa de tu vida, hay horas que dicen qué será de ti, pero también hay días (y estos abundan) que no dicen nada. Es por esto que me consume la necesidad de leer, escuchar, ve...

Una pequeña persona

Soy una persona pequeña. Esa particularidad me ha obligado a mirar por encima de mi cuerpo para buscar en los ojos de las otras personas. También me permite encontrar lugares secretos como rincones y esquinas en los que logro entrar con facilidad. Por eso fui buena para jugar a las escondidas cuando era una niña (todavía lo soy). Llena de curiosidad estaba constantemente cultivando la flexibilidad de mi cuerpo.    Recuerdo específicamente que me gustaba jugar Botetarro . Nuestra versión consistía en patear una botella de plástico lo más lejos posible y correr a esconderse, mientras la niña que quedaba iba a recuperar la botella y se devolvía de espaldas hasta el lugar inicial. Luego, ella dejaba la botella en este lugar y buscaba a los demás para volver a tocarla mientras gritaba el nombre de la persona que había encontrado. Lo más emocionante para mí era que teníamos la posibilidad de correr y de llegar antes que esa persona para patear la botella. Esto hacía que el jueg...