Buen día que suena a otra lucha
incansable por resistir. No como un secreto por encontrar o un enigma por
resolver, más como una herida que sangra y no sana. Un no sé cómo ni para dónde
agrio. Estoy rendida a los pies de mi estómago y no entiendo para qué la cabeza
pregunta tanto si se pone a llenarme el pecho de mocos. Estas soledades son
inquietantes porque termino regada y entonces me encarto con la gente que hay
en mí. No podría aborrecerlas, son tan hermosas todas como yo misma, me
acarician con sus observaciones, tanto inteligentes como impulsivas. Me
mantiene en pie de lucha reconocerlas y me abstengo ahora de implicarme más
allá. Quiero compartir pero mi entrega no merece la angustia, rayando los
cristales y retándome a ser yo misma para encontrarme con rotas ganas de
agarrar. Negra y tranquila, tostada y al tiempo recargada por el sol, en quien
me baño y a quien invoco a brillar más fuerte cada vez. En mi contexto machista
hablarle al masculino como arquetipo de fuerza es creerme una copia de algo así
como un ser clasificado y orientado. Y creyéndome me creo mientras me creen
algo entre líneas como si aliteración fuera igual a alteración y este sentido
tuviera algo de letras.
Hace poco alguien me hizo notar que la luna llena incidía en nuestro comportamiento, yo había escuchado algún cuento sobre el agua del cuerpo que cambiaba con la luna y la energía de esta, pero nunca lo traje a mi cotidianidad y siempre pensaba que tendría que reflexionarlo mucho para encontrarle sentido. Lo que pasa es que las niñas tenemos cada mes una luna que nos hace cambiar de una manera notable, obviamente hay quienes lo manejan con propiedad y ni siquiera se dan cuenta de los cambios que la luna roja trae con ella, pero en mí, esta luna hace locuras, no sólo físicamente, esa hinchazón y ese dolor hacen parte de un proceso natural que entiendo y adapto a mis quehaceres normales, pero en mi sensibilidad, en mi tacto, en mi cabeza, vuelan sensaciones que llenan de color mis días, los hacen tan emotivos y tan especiales que cada mes los disfruto más. Pero entonces con la luna llena (a veces coinciden las dos lunas), es otro cuento, aquí no hay síntomas físicos tan visibles, aquí se...
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