Ir al contenido principal

Perjuicia no siempre está inquieta



Desde la noche que lo soñó, Perjuicia, sintió el impulso de encontrarlo para comprobar aquella sensación con que despertó después de estarle cerca. Un día, en que recobró su espacio quedándose quieta para observar los movimientos que a su alrededor parecían aturdirla, lo pensó con una evocación sincera y en calma. Pasó la tarde siendo las palabras en su cabeza, cuando terminó de leer su cuento decidió irse sin afanes, después le entraron ganas de caminar para ser testigo de tanta quietud que siempre parecía evadirle y que ese día al fin la consumía. Había bonche en la Universidad y todo parecía vacío, entonces pasó por un lugar oscuro donde se peleaban los egos esperando un ataque que nunca acaeció, cruzo el puente, luego se asustó y retrocedió. Llegó en un bus que se había desviado al destino próximo que se le ocurrió de pronto, donde había programada una película, pero nada la esperaba allí, solo paro-noia. Entonces decidió caminar un poco entre las gentes que tomaban cerveza y humos sin esperanza. Pasando despacio por el corredor pudo ver los ojos del chico del sueño y ahí mismo sintió un rayo que la atravesaba toda y un retorcijón vacío en el estómago. Esa emoción le impidió parar, y al contrario, apresuró el paso mirando alrededor como si todavía buscara. Dio una pequeña vuelta y tomó valor para pasar a saludar, recibida entre sonrisas e historias sobre su llegada al lugar, se sintió dispuesta a disfrutar de esos ojos tímidos que tanto la habían inquietado. Pero no pasaron quince minutos, el chico recibió una llamada y se despidió con premura renunciando a ser Perjuicio esa noche.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sustento de tierra dulce

Imagino que soy sin este cuerpo un saber ser, un absoluto que no se pregunta por lo absurdo y mucho menos por lo abstracto. Esa imagen que no es táctil me sabe a humo y sube hasta lo que sabemos es la atmósfera que nos cobija la vida. Me separo de lo que soy para intentar amar sin nudos que me nublen la posibilidad de crecer e intento romper esa fina capa de oxígeno que nos contiene. Ingenio una vía hacia la estrella más cercana y me solidarizo con un calor que ya no siento, pero aún lo recuerdo, y ahora más que nunca resisto. Más y allá comienza la fusión con ese fuego que enceguece y del que no quedan formas ni ataduras terrenales. Saber y sentir son pasados de lo que ya esta nada en la que me he convertido no tiene el más mínimo reflejo. Dispersa en lo lácteo de mi camino me he tropezado con los límites del universo conocido: la materia oscura, el túnel hacia otra dimensión que no requiero porque ya no existe la curiosidad con la que comencé este viaje, no existo yo, así en masculin...

Zoocoría

El juego me dice que es tiempo de sembrar y yo intento encontrar las semillas entre las palabras y entonces me pregunto: ¿Por qué vivimos negando nuestra naturaleza? ¿Cómo ignoramos todas las alarmas de la tierra -nuestro cuerpo- que nos anuncian destrucción? ¿Cuándo nos separamos del mundo? ¿Por qué creemos que podemos vivir afuera del ecosistema que nos mantiene vivos? Por más increíble que parezca, es evidente que ignorar nuestras necesidades básicas es un hábito con el que yo misma crecí y que aún me cuesta cambiar: alimentarme bien, descansar, ser amable con mi proceso de aprendizaje, gestionar mis emociones... Entonces si ni siquiera yo veo lo que está ante mis narices, ¿cómo puedo esperar que la sociedad humana aprenda de sus errores y reconozca lo que nos falta para comenzar a hacerlo mejor en términos de vivir en armonía y desde el amor? Pues bien, reconociendo lo que sueño y lo que soy para encontrar un camino hacia lo que puedo aprender y caminar. Siempre caminar con...

Toda luna llena trae un lobo consigo...

Hace poco alguien me hizo notar que la luna llena incidía en nuestro comportamiento, yo había escuchado algún cuento sobre el agua del cuerpo que cambiaba con la luna y la energía de esta, pero nunca lo traje a mi cotidianidad y siempre pensaba que tendría que reflexionarlo mucho para encontrarle sentido. Lo que pasa es que las niñas tenemos cada mes una luna que nos hace cambiar de una manera notable, obviamente hay quienes lo manejan con propiedad y ni siquiera se dan cuenta de los cambios que la luna roja trae con ella, pero en mí, esta luna hace locuras, no sólo físicamente, esa hinchazón y ese dolor hacen parte de un proceso natural que entiendo y adapto a mis quehaceres normales, pero en mi sensibilidad, en mi tacto, en mi cabeza, vuelan sensaciones que llenan de color mis días, los hacen tan emotivos y tan especiales que cada mes los disfruto más. Pero entonces con la luna llena (a veces coinciden las dos lunas), es otro cuento, aquí no hay síntomas físicos tan visibles, aquí se...