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Se me rompió una aguja

Hace un tiempo comencé a bordar. Fui a una clase con una gran amiga, en la que nos encontramos a través del trabajo paciente de comprender unas puntadas básicas y colorear un mandala, entregando allí el pensamiento. Ese día fue hermoso, me conecté y salí contenta con mi kit para bordar mandalas. Terminé ese y se lo pegué a un morral que luzco orgullosa. Luego dibujé otro y comencé con las puntadas aprendidas, pero quería más, algo más complejo que ya estuviese diseñado para esas formas que se repetían y me nublaban el disfrute. Eso se convirtió en un bloqueo, como siempre que uno cree que necesita un conocimiento antes de. Meses después vino una amiga que no veía hacía rato, la vi al llegar y luego no salieron las cosas, yo estaba en casa, intentando verme a mí misma, buscando un silencio que se reía a carcajadas. Entonces volví a mirar aquel segundo mandala, y vi que podía terminarlo con lo que sabía y hasta podía intentar unas letras con las puntadas que había visto en inter...

Loro

La sordidez de buscar satisfacción el fin de la semana que nunca termina un sueño agrio de alcohol y la loca camina y camina. No me mirés así luna que todos escuchan a Silvio y yo tengo lágrimas guardadas por el hombre que cuidó mi cuna. El agua de mis ojos no es alivio sigo sin entenderlo solo puedo abrazarlo y anhelo volver a verlo porque se siente un mal presagio. Padre de la madre que renuncia a cuidar madre de la raíz que ha olvidado regar. Soy un sueño y el que me soñaba renunció a la realidad. Soy una pesadilla que lo despierta cada poco no está loco ni enfermo no está dormido ni vencido. ¿Dónde está? ¿Dónde estará? No me olvidés negro vos no me enseñaste a luchar pero si a amar. A escribir cartas cursis con lo que se siente a llorar y a reír escuchando música sentimental. Ahora que escucho a los hombres de la guitarra te escucho te busco te vivo te leo pero no te encuentro. ¿Estaré buscando en ...

La poesía absurda

Si se piensa que el poema tiene un fin: se acabó. Hace rato que la historia da vueltas y si no, ¿de qué se trata? La locura incluso cambia. Ya no es nada safado hablar en el tono nadaísta. Póngase a pillar y todos usamos esas formas porque nos alentaron, nos envolvieron y revindicaron en su época, cosas que hoy agradecemos. Es igual que la guerra. Mantener una forma se vuelve excesivo, se normaliza y atosiga. En una rama o escuela o forma de aprender algo, siempre hay ideas que mueven y las que siguen esos movimientos. Entonces estamos ahí, en la poesía maldita que tanto nos enseñó sobre la muerte, la enfermedad, el desespero, la impotencia hacia la sociedad y su sistema limitado. Militando en lo que no creemos pero que parece ser la forma de rebelarse. Si, originalidades en las mismas vías de buscar la inspiración. Ese arte bohemio que se entregaba a un mundo siniestramente más reconfortante que la vida de obrero a la que se veía sometida una clase o una posición hacia la vida, me da...

Migajas paradigmáticas

La paradoja es un palabra y como todas ellas atrapa. La precisión es una característica y así como describe atrapa. Si digo desmenuzar puedo tocar las meduzas con el aire que se escapa de la zeta y ver a mis manos sacando pedacitos pequeños como migas que cargan hormigas iguales a las que canto mientras logro ir hasta la nota que las atrapa y que me hace libre -mientras el trapo pasa suave por el concepto-. Entonces no somos mendigos, aunque armemos el mundo con su limosna aunque miguemos el pan para Miguel y podamos decir también que él es miga de pan sin ver la distancia entre masticar y escribir manteniendo la impaciencia al borde del abismo para tensar la emoción y afirmar los pies sobre la desnudez del alma atrapada también por lo mismo que la impulsa para ser en la tierra: el cuerpo la muerte la madre blanca la niña bonita la manía de Ser. volveravolveravolveravolver cíclopecíclicocírculocínico

Tarde Ser

Soplo un instante para que se detenga el vaivén de esta plataforma me marea me embriaga me distrae y yo me necesito entre este desespero de las sonrisas y los silencios que se me escapan veo tantos otros con sus canciones con sus meneos sus afanes sus amores y yo entrego los míos me los arrebato para aliviarlos en nada jugando a llevarlos junto a la barca de otros sin arrancar la mía prefiero navegar los atardeceres las mañanas me derrotan y las noches me roban el alma en un amanecer adolorido disperso. La muerte es hermosa en ese amarillo que se difumina como ardor taciturno sobre azul de profundidad unánime ave de vuelo alto que no despega hasta que se ahoga en una noche desnuda.

Aquí y Ahora

Aquí entre las distancias de las cercanías frustradas de las riveras en fractal de las muertes y de los deseos, está la mirada confusa del ser. Aquí entre las sustancias de barriles desnudos vacíos de maternidad escombros de espumosa verdad, está la cebada fermentando luz. En medio del mundo y de la roca que lo compone se avista una melodía quebradiza una amarga noche de retumbar de volver a encontrar un cuerpo que huye y se embriaga con atenciones. Oído envuelto en agua traído al ahora entre las sedosas fibras con la mano suelta y el vientre burbujeante. Escuchar la mar que esparce la luz sin canales ni espacios sin necesidades, en armónico pitido estridente en líquido amniótico de consonancia retórica.

Tejiendo las horas

Y si me roba la cama la energía yo le robo sus almohadas para hacerme una nube de humo y pretensiones. Y si la vida me da tiempo muerto yo muero por desenredarle los tiempos y las vidas y chuparle los huesos a estas manos inquietas y a estos pies que se entrecruzan buscando un placer que llega gime se va y vuelve a pedirlo. Qué va, no es sueño ni sed ni hedonismo, qué va, no es la época ni la generación, ni la ciudadanía de consumo. Este desgarro caballo está surciendo un horario para incumplirlo.