Un rincón acidulado donde el suave silencio esconde un extraño sabor. La palabra enorme el viento sin olor el jardín sin borde y el retumbar del tambor. Tambo largo cuando salgo al mambo y suelto el llanto que no es quebranto. Más sí quebradizo, neutralizado y liso; que suena a suizo pero aparece innato. Es brevedad que rompe, la que nadando cautiva entre mis preguntas - que no por altiva - desgarrándome apuntas. Un tirón y me desplomo me muerdo los pies me siento en el lomo me lamo las uñas nadando en el lodo y son mis pezuñas inofensiva hiel. No me invito a sufrir porque llegó un día al fin en que reír y reír fue posible en mí. Entonces llamo al pulso a gritarse delfín a sentirse iluso confuso en desuso pero no tentado a morir. Nada en los orificios rocas en los intersticios bocas dobladas narices doblegadas oídos cerrados y gatos malsanos. ¡Báncate al vacío de esperar un grito ...
Soy un gato de mí que escribe