Ir al contenido principal
De eso se trata vivir, de ir y volver, de reír, decepcionarse y ser campeones. No recibimos mucho, pero si más de lo que damos, somos hijos del viento que se mece sin razones, estamos bañados en leche lunar tan fría y tan maternal. A veces quisiera conectarme al mundo y sólo logro hacerlo cuando me acerco a personas que pueden vibrar como yo con cada cosa que pasa, ahí me doy cuenta que no estoy sola, que en el mundo también hay otros que se sienten forasteros.
Pero así es, unos de papel, otros de cartón, todos tan pequeños y tan moldeables. Hoy quiero volver para decir que hago lo que me gusta hacer, que siento que estoy donde debo y que no importa si me decepciono cada vez más del mundo y del hombre, a veces conocer la realidad humana tiene sus desventajas, tal vez un día me encuentre con la respuesta a todo esto, tal vez un día yo misma llegue a explicarme a mi y a mi papel en el mundo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El ser humano esta condicionada a cambiar, transformarse y renovarse, algunos constantemente, otros cada certo tiempo, y por eso creo que nadie nunva a conocer con total certeza cuál es su papel en este mundo.

Y bueno, lo importante no es saber cuál es nuestro papel, ni darle explicación a cosas que quizás nunca vamos a saber, lo importante es hacer en este mundo lo que haga vibrar, lo que nos mueva, lo que nos regale instantes de felicidad.

Hay que dejarleal mundo conservar sus misterios.

Un abrazo.
Laura María ha dicho que…
Amo los misterios, pero soy un ser crítico que se pregunta por todo. Pero me encanta tu posición, ¿para qué preguntarnos cosas que no nos vamos a explicar nunca?

:)

Entradas populares de este blog

Sustento de tierra dulce

Imagino que soy sin este cuerpo un saber ser, un absoluto que no se pregunta por lo absurdo y mucho menos por lo abstracto. Esa imagen que no es táctil me sabe a humo y sube hasta lo que sabemos es la atmósfera que nos cobija la vida. Me separo de lo que soy para intentar amar sin nudos que me nublen la posibilidad de crecer e intento romper esa fina capa de oxígeno que nos contiene. Ingenio una vía hacia la estrella más cercana y me solidarizo con un calor que ya no siento, pero aún lo recuerdo, y ahora más que nunca resisto. Más y allá comienza la fusión con ese fuego que enceguece y del que no quedan formas ni ataduras terrenales. Saber y sentir son pasados de lo que ya esta nada en la que me he convertido no tiene el más mínimo reflejo. Dispersa en lo lácteo de mi camino me he tropezado con los límites del universo conocido: la materia oscura, el túnel hacia otra dimensión que no requiero porque ya no existe la curiosidad con la que comencé este viaje, no existo yo, así en masculin...

Zoocoría

El juego me dice que es tiempo de sembrar y yo intento encontrar las semillas entre las palabras y entonces me pregunto: ¿Por qué vivimos negando nuestra naturaleza? ¿Cómo ignoramos todas las alarmas de la tierra -nuestro cuerpo- que nos anuncian destrucción? ¿Cuándo nos separamos del mundo? ¿Por qué creemos que podemos vivir afuera del ecosistema que nos mantiene vivos? Por más increíble que parezca, es evidente que ignorar nuestras necesidades básicas es un hábito con el que yo misma crecí y que aún me cuesta cambiar: alimentarme bien, descansar, ser amable con mi proceso de aprendizaje, gestionar mis emociones... Entonces si ni siquiera yo veo lo que está ante mis narices, ¿cómo puedo esperar que la sociedad humana aprenda de sus errores y reconozca lo que nos falta para comenzar a hacerlo mejor en términos de vivir en armonía y desde el amor? Pues bien, reconociendo lo que sueño y lo que soy para encontrar un camino hacia lo que puedo aprender y caminar. Siempre caminar con...

Toda luna llena trae un lobo consigo...

Hace poco alguien me hizo notar que la luna llena incidía en nuestro comportamiento, yo había escuchado algún cuento sobre el agua del cuerpo que cambiaba con la luna y la energía de esta, pero nunca lo traje a mi cotidianidad y siempre pensaba que tendría que reflexionarlo mucho para encontrarle sentido. Lo que pasa es que las niñas tenemos cada mes una luna que nos hace cambiar de una manera notable, obviamente hay quienes lo manejan con propiedad y ni siquiera se dan cuenta de los cambios que la luna roja trae con ella, pero en mí, esta luna hace locuras, no sólo físicamente, esa hinchazón y ese dolor hacen parte de un proceso natural que entiendo y adapto a mis quehaceres normales, pero en mi sensibilidad, en mi tacto, en mi cabeza, vuelan sensaciones que llenan de color mis días, los hacen tan emotivos y tan especiales que cada mes los disfruto más. Pero entonces con la luna llena (a veces coinciden las dos lunas), es otro cuento, aquí no hay síntomas físicos tan visibles, aquí se...