Ir al contenido principal

Mareo

A veces me siento mareada, algo ida y con una revoltura en el estómago tan imperceptible como insoportable, siento que hay algo dentro de mí que no me pertenece, algo sobrenatural; a veces lo siento cerca, como cuando te beso, ahí siento que acaricio ese principio vital que no puedo explicar, tan fuerte y tan lejos de mí; no se porque se aleja si me llena completamente, no entiendo por qué me esquiva, por qué se esconde y no me permite sentirlo de verdad; sólo viene y me embriaga en su fuerte hedor a ti.

Ahora lo quiero, quiero poseerlo y no soy más que un idiota mediador; sólo te busca a ti, usa mi vientre y tal vez te encuentre en él, porque en él estas tú, a veces vienes y a veces no, pero él sabe que tú también eres una extensión de mi cavidad abdominal, sabe que cuando no estás ahí mis entrañas te evocan y de esa manera permanece tu presencia.

Eres tú, es una parte de ti, es tu identidad, tu olor, tu sabor; impotente me siento al no descifrar que hay en mí que te haga falta.

Si realmente te faltara algo sería yo quién moriría en la búsqueda interminable; ahora me ahoga el deseo de saber que es lo que se aferra a mi de una manera tan fuerte, pero que simultáneamente esconde el rostro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sustento de tierra dulce

Imagino que soy sin este cuerpo un saber ser, un absoluto que no se pregunta por lo absurdo y mucho menos por lo abstracto. Esa imagen que no es táctil me sabe a humo y sube hasta lo que sabemos es la atmósfera que nos cobija la vida. Me separo de lo que soy para intentar amar sin nudos que me nublen la posibilidad de crecer e intento romper esa fina capa de oxígeno que nos contiene. Ingenio una vía hacia la estrella más cercana y me solidarizo con un calor que ya no siento, pero aún lo recuerdo, y ahora más que nunca resisto. Más y allá comienza la fusión con ese fuego que enceguece y del que no quedan formas ni ataduras terrenales. Saber y sentir son pasados de lo que ya esta nada en la que me he convertido no tiene el más mínimo reflejo. Dispersa en lo lácteo de mi camino me he tropezado con los límites del universo conocido: la materia oscura, el túnel hacia otra dimensión que no requiero porque ya no existe la curiosidad con la que comencé este viaje, no existo yo, así en masculin...
No seré miel, pero tengo algo de dulce y pegajoso. No seré agua, pues no he sido transparente. No soy del todo negra y por eso tampoco seré carbón. No vengo a salvarme, pues entiendo que no tengo salvación. Voy a caminar hasta que me canse, después dormiré sobre la pradera del placer.  Verdosa, amarillenta y silenciosa, porque he manchado mi alma. Ya no seré alma, porque de la tierra soy. Y no seré tierra tampoco, pues aquí me tienes civilización. Y cuando despierte y deje de escuchar esa canción, allí estarás con esa sonrisa que me llena de aliento y me recuerda que viento y ceniza soy.

Mermelada de mora

Si está loca esta vida, tiene ganas de revolverme más la cabeza. Me pone la felicidad en cada cosa que hago, pero me hace tomar decisiones que no tienen razón. Claro que no creo en las razones, ¿qué puede ser suficiente para ser racionalmente posible? Ahora estoy caminando sobre el pasto y sintiendo el aire caliente pasarme por las orejas, y eso si que me hace feliz. Es ahora cuando pienso que es inútil empezar a pensar en las cosas que siempre pienso, ¡no quiero! Debería seguir disfrutando sin tener que pensar en el futuro, yo quiero experiencias, miles de ellas, eperiencias de colores y sabores, de miedos, angustias, dolores y grandes satisfacciones. Pero no quiero detenerme a pensar en lo que será mejor, en lo que me hará feliz, en no hacerle daño a los demás. Ahhhh el aire moviendo las hojas de los árboles, me encanta ese sonido, me gustaría tanto escucharlo sin seguir pensando. Pero ahora mismo no resuelvo la cuestión, ni creo que lo haga nunca. Yo no tengo un espíritu acorde a la...