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Magia negra

Para lo que no se ha dicho existe la desolación, la rabia, la angustia, la mediocridad, la ignorancia, la indiferencia el rechazo la tristeza, el tibio vacío. Y ya en estas sensaciones la palabra se anula se pervierte es magia apagada antes que pronunciada recorriendo - cortando ahondando distancias.

Como una gallina

Me gustaría escuchar tu voz para rehabilitarme. No es que me sienta viciado o necio con la vida, más bien siento que la caída natural de esta me va llevando al borde del abatimiento. Y ya sé que como dice Cortázar, todo cae, tan fragilmente como una hoja seca o una gota salada en los labios de quien sufre. Mientras caigo, no sufro, observo, cuando siento que he caído, la ansiedad se apodera de mis poros y los erige hacia la subida, que casi siempre, duele en los pies. A mi que me gusta subir en campo abierto, reventarme los pulmones exigiendo capacidad, escuchar los pájaros y jugar a buscarlos mientras avanzo en la espesura de la montaña cada vez más alta..., tengo tan cortas las piernas hoy. Ya sé de la inercia, de la pereza juvenil atada al tiempo libre y a la gente irresponsable, ya sé que parece que no sé de lo que hablo, pero como no estoy hablando sino dejando huellas escritas de lo que soy, me permito no bloquearme y afirmar que es sencillo mirarse allá abajo, pero agarrar todo ...

Amando en sol

Las plagas: una casa charco mojando mis letras; un sollozo constante en lágrimas del cielo que caen despiadadamente rompiendo mis huesos; demonios de sangre infecta que recorren mi cuero cabelludo; un amor cobarde que arde desnudo. Los contras: un poco de sol que guardo en el corazón; té, chocolate y café; jabón y uñas de tierra; epistemología: el amor de siempre bonito valiente.

Descuido

Todo está mojado no para limpiar es agua que dejamos correr silenciosamente. La casa completa: los libros la ropa y el colchón están afuera. Las manos y los pies el corazón y los días arrugados. Tintan que discurre la libreta vieja y los poemas escurren. Vivíamos en el piso y el agua no pide permiso. Hoy estamos colgando de un alambre.

Manteniendo la esperanza

Siento una tristeza profunda por las condiciones vitales de miles de nosotros, de nuestros hermanos. Es un dolor viejo y ya lo he llorado bastante. La injusticia es antinatural. Pero sé que no cambiaré el mundo, que lo que debo hacer es vincularme a la gente que quiere trabajar por su entorno y seguir creyendo en el poder colectivo. No estoy así solo por ver niños con paludismo en los videos de las visitas oficiales del secretario de educación, con saludos directos del señor alcalde, a una comunidad indígena que, en el intento de ser occidentalizada, ha quedado con escuelas improvisadas en kioskos de madera en condiciones miserables. Con el Nacho Lee apilado en un costal junto con los libros de Matemáticas y Español, que comparten un espacio, denominado por el señor secretario como “la biblioteca”, con los alimentos y las ollas del “restaurante escolar”. En los pocos días que llevo acá he visto una relación complicada entre la administración municipal y los pueblos indígenas. El ...

Una mágica visita

Frente a mí un túnel de luz donde él se transportaba. Podía escucharlo, decía unas bonitas palabras en mis oídos, mientras yo expectante veía caer la línea que lo dejaría llegar a la pradera. No pude entender cómo lo escuchaba, porque la fila de colores en diagonal, donde supe que venía su carga y energía, estaba a más de diez metros del balcón desde donde lo observaba. Sin embargo, su voz latía en mi corazón encantando el lugar, habitándolo. Yo acababa de llegar y sentí las sonrisas, las caricias de la lluvia entre el airecito atravesado por el sol. Lo vertical y lo horizontal se diluían en una función imposible, no solo infinita, sino multidimensional hasta el infinito también. Los colores en el espectro visible eran la voz, y los otros, que podía ver sin ser para esto, eran todo su cuerpecito verde que me tocaba en la vibración. Cuando no habló más seguí viendo el verde iluminado y el túnel desapareciendo en la bruma. La despedida reactivaba el ciclo y me daba la bienvenida al ...

Frontilíneas

La luna ha llegado tranquila Es el ciclo perfecto. Corredores mágicos: Uno blanco en fondo verde, las nubes palpables ocultaban la línea de madres cubriendo el suelo, mientras las cimas asomaban en solemne duelo. El del duende inerme, pasillo colorido y brillante, que para verme ha llegado a la pradera. Luego otro sobre un cable de cantores con pecho grande y trino andante. Un canto rito envidiable El escenario: un balcón en las montañas de la tierra, con frías mañanas. El horizonte es girola de luz. Todos los pasillos me muestran formas del Ser. Siento el día bailando azul formando anillos, cada fragmento en su hacer. La escenografía es cambiante, no son  las mismas montañas. ¡Lo veo! Soy todas aquellas marañas que en destello fascinante siento vivir en mí. Montañas con nubes naciendo Arcoiris de jabón en lluvia cariñosa Pechiamarillos en reunión de juglares. Y ahora mismo la noche que suena en un grillo perseverante.