Ir al contenido principal

Trsiteza nebulosa

Va una tristeza más, siguen creciendo las excusas sin consideración. No importa cuántas puertas toque hoy, mañana habrá otra que abriré con melancolía. A veces pienso que tengo el corazón lleno de polvo, porque he levantado tanto los tapetes que llevan a cada rincón, que he perdido el rumbo.

Caminar despacio, tomar conciencia de mis palabras, mirar con detenimiento, no quedarme en los detalles estúpidos y no buscar algo en los ojos de todos. ¿Podría el numen de la vida aumentar mi agonía? No tengo más preguntas, porque me cansé de responderme con mentiras e inventos cada cosa, como si todo en lo que creemos y confiamos no lo hubiésemos inventado. No creo que mis aceradas emociones sean la respuesta, las sensaciones son efímeras y dispersas, solo me quedan los sentidos, solo tengo mi pensamiento.

Y ahora, tendré que pensar en cómo hilvanar tanta información. Puedo recorrer varias veces el mismo pasillo y no logro entenderlo, es tan oscuro, tan frágil y engañoso...

Todos hablan de la felicidad como si fuera nuestra misión, todos creen que la tristeza es lo que se supera, de lo que se aprende, lo que pasará. Yo estoy triste, no es que hoy tenga una razón para estarlo, no quiero pensar más, si antes creía estar feliz ahora creo que no importa si lo estoy o no. Mi sombrío estado de ánimo no cambia con helado y sol, es más que eso, es como veo la vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Toda luna llena trae un lobo consigo...

Hace poco alguien me hizo notar que la luna llena incidía en nuestro comportamiento, yo había escuchado algún cuento sobre el agua del cuerpo que cambiaba con la luna y la energía de esta, pero nunca lo traje a mi cotidianidad y siempre pensaba que tendría que reflexionarlo mucho para encontrarle sentido. Lo que pasa es que las niñas tenemos cada mes una luna que nos hace cambiar de una manera notable, obviamente hay quienes lo manejan con propiedad y ni siquiera se dan cuenta de los cambios que la luna roja trae con ella, pero en mí, esta luna hace locuras, no sólo físicamente, esa hinchazón y ese dolor hacen parte de un proceso natural que entiendo y adapto a mis quehaceres normales, pero en mi sensibilidad, en mi tacto, en mi cabeza, vuelan sensaciones que llenan de color mis días, los hacen tan emotivos y tan especiales que cada mes los disfruto más. Pero entonces con la luna llena (a veces coinciden las dos lunas), es otro cuento, aquí no hay síntomas físicos tan visibles, aquí se...

Zoocoría

El juego me dice que es tiempo de sembrar y yo intento encontrar las semillas entre las palabras y entonces me pregunto: ¿Por qué vivimos negando nuestra naturaleza? ¿Cómo ignoramos todas las alarmas de la tierra -nuestro cuerpo- que nos anuncian destrucción? ¿Cuándo nos separamos del mundo? ¿Por qué creemos que podemos vivir afuera del ecosistema que nos mantiene vivos? Por más increíble que parezca, es evidente que ignorar nuestras necesidades básicas es un hábito con el que yo misma crecí y que aún me cuesta cambiar: alimentarme bien, descansar, ser amable con mi proceso de aprendizaje, gestionar mis emociones... Entonces si ni siquiera yo veo lo que está ante mis narices, ¿cómo puedo esperar que la sociedad humana aprenda de sus errores y reconozca lo que nos falta para comenzar a hacerlo mejor en términos de vivir en armonía y desde el amor? Pues bien, reconociendo lo que sueño y lo que soy para encontrar un camino hacia lo que puedo aprender y caminar. Siempre caminar con...

Una pequeña persona

Soy una persona pequeña. Esa particularidad me ha obligado a mirar por encima de mi cuerpo para buscar en los ojos de las otras personas. También me permite encontrar lugares secretos como rincones y esquinas en los que logro entrar con facilidad. Por eso fui buena para jugar a las escondidas cuando era una niña (todavía lo soy). Llena de curiosidad estaba constantemente cultivando la flexibilidad de mi cuerpo.    Recuerdo específicamente que me gustaba jugar Botetarro . Nuestra versión consistía en patear una botella de plástico lo más lejos posible y correr a esconderse, mientras la niña que quedaba iba a recuperar la botella y se devolvía de espaldas hasta el lugar inicial. Luego, ella dejaba la botella en este lugar y buscaba a los demás para volver a tocarla mientras gritaba el nombre de la persona que había encontrado. Lo más emocionante para mí era que teníamos la posibilidad de correr y de llegar antes que esa persona para patear la botella. Esto hacía que el jueg...