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Caminando

El caminante tiene afán, tiene recuerdos y anhelos que hacen de su caminar una simple circunstancia. El caminante lo es por su constante camino, ve las luces, cruza y sigue hacia donde va. El caminante acomoda su destino en su andar, con lo que percibe, con lo que acaricia, sigue lento, pero sigue. Sabe para donde va, o lo siente, o lo sueña, o sólo lo sabe, pero camina, siempre camina rápido en el tiempo de su pensar, despacio en el tiempo de su soñar. Va con el tiempo, a la par, a veces se pasa, a veces se atrasa, el tiempo lo alacanza pero no lo determina.

El humo no lo ahoga, el viento no lo retrasa, la lluvia lo acarica y el sol lo baña.
Cada rostro que ve se vuelve uno más etre los que busca, sempre está buscando y esperando una respuesta, pero camina, gasta sus suela, corre el pavimento, siente la hierba.

Ahora va pensando en su destino, en su caminar del siguiente día, en su descanso eterno; ahora hace una pausa, su caminar se torna lento y su mirada triste. El caminante saca las llaves de su bolsillo y da vuelta al umbral de su sedentarismo.

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