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Memoria

Palabras esquivas que bailotean por todos lados como si acariciaran el espíritu, se enredan en los oídos y se pegan de la lengua para morir en un instante blanco. Hurañas palabras sin alma.  La imagen en mi cabeza se esconde entre las víceras: nada nombra lo que pienso. No es la descripción en el significado, es la maldita entidad abstracta del significante,  flotando fluyendo rodando rebotando. Escondidas letras que alardean de su frialdad y me buscan, memorizaré las palabras, las aplastaré. Imagen:  Lucía Fernández y Juan Diego Vergara, exposición "Sobre crecer y viajar"  http://espaciomuseal.blogspot.com/2008_06_01_archive.html
Ahora lo entiendo todo: tiene miedo pero podría arriesgar cualquier cosa. Se ha fumado una caja entera pero sigue con sed. No puede estructurar sus pensamientos porque pasan rápidamente, se acercan, le susurran algo que no logra entender y luego vienen las imágenes que se repiten desordenadamente en una confusa nube de olvido. Otro trago del líquido dulce que le hace recordar cada idea, en un intento desesperado por acariciar la verdad mientras se hunde en las tinieblas de su propia conciencia. El límite es el cielo y la locura. Y sabe perfectamente que si sigue pensándolo tanto acabará con la mente en blanco. "Sin mente primavera, accione". Ahora que lo entiendo, entiendo también que de nada sirve buscar tantas respuestas. Él sigue ahí, tumbado en la cama y bebiendo el placer de despertar sin temor.
Una y mil opciones una y mil decisiones. Dos cucharadas de sonrisas y un plato completo de melancolía, servidos con un poco de café al ritmo del humo, suave. Sincero. Estoy despierta y lo sé pero podría caminar sin estarlo, ahora no me importa la lucidez la energía se dispersa pero nunca se va. La lluvia y un poco de ese silencio incómodo, el silencio y todo lo que engendra.

Cavilaciones estúpidas de un desesperado - Los recuerdos-

Sigo atenta. Espero el momento en el que los recuerdos se consumen y se alejan, espero ver que pasen y se queden atrapados en la enredadera de la entrada principal. Dicen que uno guarda los buenos momentos y que de los malucos solo quedan enseñanzas, pero yo sigo acá, creyendo que los recuerdos viven siempre a mi lado, latentes, vibrantes. Somos los pasos que hemos dado, las palabras que hemos dicho, los pensamientos que nos han hecho volar, somos nuestros deseos, en fin, somos humo y el humo se queda rondando en algún lugar de la atmósfera mientras se aleja del cuerpo. Expiramos vida y aspiramos toda la mierda que se nos pasa por delante, y el cuerpo es la praxis de esa vida que decimos tener, podríamos consumirla o guardarla dentro de una cajita donde sólo hay comida saludable, ejercicio y pastillas para el dolor de cabeza. ¡Ja! Que vida, que recuerdos, que poco tiempo son 5 años, cuánto he cambiado y han cambiado todos. - Buscarse, no encontrarse, consumirse al son del sol y los c...

Flor y cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor». - Julio Cortázar, Historia de cronopios y famas
No seré miel, pero tengo algo de dulce y pegajoso. No seré agua, pues no he sido transparente. No soy del todo negra y por eso tampoco seré carbón. No vengo a salvarme, pues entiendo que no tengo salvación. Voy a caminar hasta que me canse, después dormiré sobre la pradera del placer.  Verdosa, amarillenta y silenciosa, porque he manchado mi alma. Ya no seré alma, porque de la tierra soy. Y no seré tierra tampoco, pues aquí me tienes civilización. Y cuando despierte y deje de escuchar esa canción, allí estarás con esa sonrisa que me llena de aliento y me recuerda que viento y ceniza soy.

Cavilaciones estúpidas de un desesperado - La Ocupación-

Es un momento en el que mi producción mental está determinada por la rutina y las ocupaciones, no tengo tiempo ni de recordar cuantas cosas tengo que hacer. Es un momento nublado y triste, agitado y borroso. Pero tengo la esperanza de que saldré bien mental y fisícamente de estas pesadas semanas, no lo son tanto, también ayuda mi desordenada cabeza que me pone con líos en el tiempo, y este cuerpo del placer que le da por rendir poco y quejarse mucho. Creo que es un rato para darme cuenta que no importan la presiones, ni los estresés, la única manera de no morir en el intento de cumplir, es la calma interna y el amor. No estoy para vainas tan románticas, pero creo que es importante darle un papel a este tema tan cliché en momentos tan aburridores e incomprensibles como este. Nadie es culpable, sólo yo y mis decisiones, que terminan metiéndome en líos que sólo yo puedo solucionar - al fin y al cabo la que decide tener tantas responsabilidades soy yo-. Y no es del todo imposible. ...