Ir al contenido principal

El tiempo es una fantasía

El tiempo y el viento agarrados,
destruyendo lo que hay mientras pasan.
La realidad líquida, los suspiros y el recién llegado día
que acabará en otra mentira,
penosa mentira  que se olvida en la siguiente vía.

Todo pasa rápido, sin necesidad,
como si escapara por una profunda herida la sangre desconsolada.
Va y viene, se desliza suavemente, no toca nada
pero lo va cambiando todo, como si se pintara de amarillo viejo de foto olvidada.

Estar ahí, en medio de la nada que está llena de luz,
esa sensación de grandeza y tranquilidad que se va con respirar un poco más profundo.
No es una planta ni un edificio inmóvil, es esa cabeza que rueda en una órbita confusa
pero sin reversa.

Podés volver, volvés, se tocan los fragmentos del recuerdo
y se alejan afligidos, aniquilados.

La esperanza y la brisa, que buena compañía.
Cuando el aire atraviesa cada célula y el tiempo desgarra cada fantasía.
No hay salida, atrapado en cíclicos bullicios y momentos,
despejando el camino y andando sobre sueños.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Sustento de tierra dulce

Imagino que soy sin este cuerpo un saber ser, un absoluto que no se pregunta por lo absurdo y mucho menos por lo abstracto. Esa imagen que no es táctil me sabe a humo y sube hasta lo que sabemos es la atmósfera que nos cobija la vida. Me separo de lo que soy para intentar amar sin nudos que me nublen la posibilidad de crecer e intento romper esa fina capa de oxígeno que nos contiene. Ingenio una vía hacia la estrella más cercana y me solidarizo con un calor que ya no siento, pero aún lo recuerdo, y ahora más que nunca resisto. Más y allá comienza la fusión con ese fuego que enceguece y del que no quedan formas ni ataduras terrenales. Saber y sentir son pasados de lo que ya esta nada en la que me he convertido no tiene el más mínimo reflejo. Dispersa en lo lácteo de mi camino me he tropezado con los límites del universo conocido: la materia oscura, el túnel hacia otra dimensión que no requiero porque ya no existe la curiosidad con la que comencé este viaje, no existo yo, así en masculin...
No seré miel, pero tengo algo de dulce y pegajoso. No seré agua, pues no he sido transparente. No soy del todo negra y por eso tampoco seré carbón. No vengo a salvarme, pues entiendo que no tengo salvación. Voy a caminar hasta que me canse, después dormiré sobre la pradera del placer.  Verdosa, amarillenta y silenciosa, porque he manchado mi alma. Ya no seré alma, porque de la tierra soy. Y no seré tierra tampoco, pues aquí me tienes civilización. Y cuando despierte y deje de escuchar esa canción, allí estarás con esa sonrisa que me llena de aliento y me recuerda que viento y ceniza soy.
A pedacitos, uno, dos, tres ...y siguen cayendo. Como si no importara te das cuenta que ya no sos lo mismo. ¿Pero qué sos? Soy algo pues tengo poca carne y muchos huesos y sigo latiendo. Tal vez el ritmo sea diferente, pero escucho un latir y lo siento. Quizás no lo sienta cerca y eso me asusta. Tal vez cambiar, algo que siempre ha sido tan divertido, ahora sea difícil. Primero era un juego, los sueños eran del viento y la vida no importaba, ahora me importa menos mi futuro, pero me duele mi pasado. Porque camino con "conciencia", camino sin atajos, con dolor en los pies y metiendo el corazón hasta el fondo. Ay de mi corazón, roto y sin oxígeno, ahora no ando regalando nada, me he quedado sin nada para dar. He tratado de usar la sinceridad, pero he notado que a la gente le molesta eso, le molesta la crudeza de las palabras certeras. ¿Y qué me queda? Una caricia. Una tarde. Una libreta y unos zapatos rojos. El vacío, el triste vacío.