Ir al contenido principal

Entradas

Veinte mil leguas de viaje submarino Fragmento del capítulo XVII: Del cabo de Hornos al Amazonas

Al día siguiente, 12 de abril, durante el día, el Nautilus se aproximó a la costa holandesa, hacia la desembocadura del Maroni. Vivían en esa zona, en familia, varios grupos de vacas marinas. Eran manatís que, como el dugongo y el estelero, pertenecen al orden de los sirénidos. Estos hermosos animales, apacibles e inofensivos, de seis a siete metros de largo, debían pesar por lo menos cuatro mil kilogramos. Les hablé a Ned Land y a Conseil del importante papel que la previsora Naturaleza había asignado a estos mamíferos. Son ellos, en efecto, los que, como las focas, pacen en las praderas submarinas y destruyen así las aglomeraciones de hierbas que obstruyen la desembocadura de los ríos tropicales. -¿Sabéis lo que ha ocurrido desde que los hombres han aniquilado casi enteramente a estos útiles animales? Pues que las hierbas se han podrido y han envenenado el aire. Y ese aire envenenado ha hecho reinar la fiebre amarilla en estas magníficas comarcas. Las vegetaciones venenosas se han mu...
A pedacitos, uno, dos, tres ...y siguen cayendo. Como si no importara te das cuenta que ya no sos lo mismo. ¿Pero qué sos? Soy algo pues tengo poca carne y muchos huesos y sigo latiendo. Tal vez el ritmo sea diferente, pero escucho un latir y lo siento. Quizás no lo sienta cerca y eso me asusta. Tal vez cambiar, algo que siempre ha sido tan divertido, ahora sea difícil. Primero era un juego, los sueños eran del viento y la vida no importaba, ahora me importa menos mi futuro, pero me duele mi pasado. Porque camino con "conciencia", camino sin atajos, con dolor en los pies y metiendo el corazón hasta el fondo. Ay de mi corazón, roto y sin oxígeno, ahora no ando regalando nada, me he quedado sin nada para dar. He tratado de usar la sinceridad, pero he notado que a la gente le molesta eso, le molesta la crudeza de las palabras certeras. ¿Y qué me queda? Una caricia. Una tarde. Una libreta y unos zapatos rojos. El vacío, el triste vacío.

Hoy necesito que pare de llover

¿Por qué tiembla? Tengo frío. Aunque esté pálida, aunque se muerda los labios morados y parezca no estar ecuchándome, la siento viva. Pues yo no me siento muy viva. ¿Y el frío? El frío me atormenta la poca vida que tengo. Tiene luz en los ojos, tiene ardor en los pechos. Tengo una vida sin camino. ¿para qué quiere un camino? No lo piense, ¡siéntalo! Ja ¿sentir qué? El viento que camina por su piel, los labios que tratan de desgarrarle las entañas. Si tuviera sus besos, sólo eso tendría. Por eso no los tiene. Lo sé. Usted aún no sabe nada. Quiero parecer así. ¿Para qué? Para no explicarle a nadie lo que entiendo, quiero y sé. Así se le va a ir la vida y no se va a dar cuenta de lo que ha caminado y seguirá caminando. Pues que se vaya, que me deje su olor, que me ecienda el sol, que no me de amores porque de eso no sé nada, pero que pase. Esta pasando, ¿Qué espera? Ahora sólo espero que deje de llover. No necesito un camino soleado, pero tampoco quiero tener tan embarrados los pies.

---

Deslizarme despacio con las manos cerca de mi cuerpo, con la respiración lenta y cortada, ya no quiero enterarme de nada. Ir por debajo , como si hiciera parte del aire del aire que se filtra en los espacios que no se ven, entrar sin parecer adentro. Callar mentir salvarme. Hacer del espacio tiempo sin dejar de temblar, y empezar a caer.

...

No necesito ser otra persona para ser feliz, quisiera ser yo misma pero yo misma no sabe quién es. Ahora estoy aquí sentada con el corazón vuelto mierda, con ganas de llorar, de esas que arden en la garganta y te comienzan a salir lágrimas sin permiso. Pero miro a la ventana y siento que hay algo más que me hará soñar, tal vez sea el color de los árboles en este país lejano donde nadie parece colorido, tal vez sea ese cielo que nunca había visto, o podría ser también la espera de esta muerte lenta que anda rondando mis venas. Porque morir tiene tanto sentido como vivir y quizá sienta pronto el efecto del visitante fatal.

Mermelada de mora

Si está loca esta vida, tiene ganas de revolverme más la cabeza. Me pone la felicidad en cada cosa que hago, pero me hace tomar decisiones que no tienen razón. Claro que no creo en las razones, ¿qué puede ser suficiente para ser racionalmente posible? Ahora estoy caminando sobre el pasto y sintiendo el aire caliente pasarme por las orejas, y eso si que me hace feliz. Es ahora cuando pienso que es inútil empezar a pensar en las cosas que siempre pienso, ¡no quiero! Debería seguir disfrutando sin tener que pensar en el futuro, yo quiero experiencias, miles de ellas, eperiencias de colores y sabores, de miedos, angustias, dolores y grandes satisfacciones. Pero no quiero detenerme a pensar en lo que será mejor, en lo que me hará feliz, en no hacerle daño a los demás. Ahhhh el aire moviendo las hojas de los árboles, me encanta ese sonido, me gustaría tanto escucharlo sin seguir pensando. Pero ahora mismo no resuelvo la cuestión, ni creo que lo haga nunca. Yo no tengo un espíritu acorde a la...

Canción de la vida profunda

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, como las leves briznas al viento y al azar... Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonría... La vida es clara, undívaga y abierta como un mar... Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, como en Abril el campo, que tiembla de pasión; bajo el influjo próvido de espirituales lluvias, el alma está brotando florestas de ilusión. Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña obscura de obscuro pedernal; la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas, en rútilas monedas tasando el bien y el mal. Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos... -¡niñez en el crepúsculo! ¡lagunas de zafir! - que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza, ¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír... Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, que nos depara en vano su carne la mujer; tras de ceñir un talle y acariciar un seno, la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer. Y hay días en que somos tan l...